España lidera la destrucción de barreras en ríos en Europa, pero no es la causa de la sequía
Azud de la Parra (Madrid) con agua en 2014. Imagen: Calima.
- En 2022 se derribaron 325 construcciones de este tipo en Europa, 133 de ellas, en España
- La mayoría de ellas se corresponden con azudes, que no sirven para almacenar agua
Las críticas al Ministerio para la Transición Ecológica se han recrudecido en los últimos días tras publicarse nuevos datos sobre la demolición de barreras fluviales, récord en España. La noticia ha provocado la indignación en redes sociales, más aún con la sequía que atraviesa el país en este inicio de año.
La red Dam Removal Europe (DRE) informó de que se eliminaron al menos 325 construcciones en ríos en Europa en 2022, 133 de ellas en España, lo que supone un 40,92 % del total. Esta iniciativa sigue la línea marcada por la Unión Europa mediante leyes y estrategias para proteger la biodiversidad.
El error que se cometió fue difundir la noticia dando a entender que las únicas barreras destruidas eran presas, que se encargan de contener el agua de los embalses. Sin embargo, existen muchas otras, como los azudes, que son los principales afectados por esta normativa.
Azud de Pleitas (Zaragoza) en 2012. Imagen: Rosicaru.
Presa de El Atazar (Madrid) en 2014. Imagen: Carlos Delgado.Los azudes se utilizaban para elevar el nivel del agua o para acumular la suficiente cantidad como para mantener operativas minicentrales hidroeléctricas. En la actualidad, la mayoría se encuentran en desuso o muy deteriorados, por lo que generan más problemas que beneficios.
Su desmantelamiento es una de las mejores formas de restablecer el flujo natural de los ríos, permitiendo que circulen libremente como antes. Esto ayuda a devolver la vida a estas corrientes de agua y mejorar la resiliencia frente al cambio climático, además de reducir el coste de conservación.
Estas pequeñas infraestructuras representan la gran mayoría de elementos artificiales que se han destruido, como se puede observar en este mapa con los datos de DRE de 2021: 108 en territorio español y 239 en total en Europa.
Aunque este proceso de transición esté creciendo cada año en términos absolutos, tan solo representa algo más de un 2 % del total de barreras fluviales con potencial destruible (alto, bueno o moderado), según World Wildlife Fund (WWF).
Las presas eliminadas más polémicas
En 2021, solamente se derribó la presa de Anllarinos, en León, tras el cierre de la central térmica a la que abastecía. No obstante, este 2023 hay dos barreras fluviales que sí almacenan agua que serán demolidas, lo que ha generado bastante polémica.
Una de ellas es la presa de Valdecaballeros (Extremadura), que se inauguró para refrigerar una central nuclear que nunca se construyó. Ninguna empresa se quiere hacer cargo de su mantenimiento, lo que ha conducido a su fin. Hasta entonces, los vecinos Valdecaballeros y Castilblanco se aprovechaban de esta infraestructura de forma ilegal. Con el cierre, se seguirá asegurando el abastecimiento de agua a los vecinos a través del embalse de García de Sola, 2 kilómetros más abajo.
Más complicado es el caso de la presa de Los Toranes (Teruel). Los habitantes de Olba y San Agustín serán los más afectados. Fue construida en 1940 por motivos hidroeléctricos, pero ha acabado sirviendo como fuente de regadío para la zona.
Este año finalizan otras 30 concesiones de este estilo y el Ministerio de Transición Ecológica deberá decidir si busca otra licitación, se queda con su gestión o las elimina.
La sequía de abril
Todo este revuelo ha crecido con la sequía del mes de abril, uno de los menos lluviosos desde que la AEMET tiene registros. La confusión con la falsa demolición de numerosas presas y embalses no ha ayudado a relajar el pánico.
Los embalses se mantienen al 49,6 % de su capacidad, con una amplia desigualdad entre zonas. Está muy por debajo de la media de los últimos 10 años (68,4 %) y del año anterior (50,61 %).
Las esperanzas están puestas en el otoño y hay todavía reservas de sobra, pese a que el cambio climático sigue avanzando.
“El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a esconderse”. Ryszard Kapuściński
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