Se cumple un año del comienzo de la guerra en Ucrania

Bandera de Ucrania con ataques al fondo. Imagen: iStock.

  • El conflicto ruso-ucraniano se remonta a tiempos del zar Nicolás II
  • El último informe de Naciones Unidas contabiliza más de 7.000 civiles fallecidos 

A partir del segundo trimestre de 2021 Ucrania dio la voz de alarma al mundo cuando advirtió de que Vladímir Putin estaba planeando una invasión inminente a gran escala. Aún así, y a pesar de que las tropas rusas comenzaron a movilizarse en las zonas fronterizas, el Kremlin negó todas las acusaciones. Finalmente, el 24 de febrero de 2022, el mandatario ruso ordenó invadir Ucrania.

Para comprender el origen del conflicto es necesario remontarse a la Revolución rusa de 1917, cuando los bolcheviques (una fracción dentro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia) se rebelaron contra el último zar, Nicolás II. Así, tras cinco años de insurrecciones por todo el territorio nacional, se acabó instaurando el comunismo y nació la Unión Soviética (URSS). Esta se constituyó como un Estado federal y, por tanto, estaba compuesta por numerosas repúblicas socialistas, entre las que se encontraba la República Popular Ucraniana, nacida en 1922.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las potencias ganadoras hicieron un reparto de territorios, por lo que los países vencidos quedaron prácticamente presos de uno de los dos bloques que dividió el mundo: el capitalista y el comunista. En este sentido, Iósif Stalin, líder de la URSS por aquel entonces, se hizo con una parte de la Polonia de Hitler que integraba la República Popular Ucraniana. Sin embargo, esta apropiación no incluía la península de Crimea, ubicada al norte del Mar Negro, que acababa de reconvertirse en una república autónoma. A pesar de ello, en 1954, Nikita Kruschov, mandatario ruso del momento, anexionó Crimea a la República Popular Ucraniana, por lo que pasó a estar bajo la influencia soviética.

Tras años de dominio ruso, el pueblo ucraniano comenzó a rebelarse contra el Kremlin para exigir su independencia. Finalmente, el 24 de agosto de 1991, el Acta de Proclamación de la Independencia Ucraniana fue aprobado por el parlamento del país que acababa de nacer. Sin embargo, algo que no tuvieron en cuenta los soviéticos fue que la península de Crimea era parte de la nueva Ucrania y, por lo tanto, dejó de formar parte de la URSS.

Ambos Estados decidieron mantener unas relaciones diplomáticas cordiales hasta el año 2012, momento en el que Ucrania comenzó su acercamiento hacia la Unión Europea (UE). Este hecho, según contó el historiador polaco Serhii Plokhy en una reciente entrevista para elDiario.es, no sentó nada bien a Vladímir Putin, actual líder ruso, ya que si Ucrania firmaba el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea no podría incorporarse a la Unión Euroasiática de Putin. Sin embargo, debido a presiones rusas, el antiguo presidente ucraniano Víktor Yanukóvich rechazó firmar la adhesión de Ucrania a la UE, lo que provocó que miles de ucranianos se echasen a las calles para reprocharle su actuación y exigirle que retomase las negociaciones.

Finalmente, en medio de todo el escándalo, el presidente ucraniano decidió huir del país dejando atrás una grave situación de inestabilidad, sobre todo en Crimea. Fue entonces cuando Putin, que aprovechó la situación, decidió anexionarse Crimea en 2014. Al mismo tiempo, y de forma similar, se produjo la proclamación de independencia de Donetsk y Lugansk, comenzando así la guerra del Donbass, todavía latente.

Como consecuencia, Rusia fue expulsada del G8 y las relaciones con Occidente comenzaron a caer en picado. Así, y tal y como señaló Plokhy: “La guerra no comenzó en febrero de 2022, sino 8 años atrás: en febrero de 2014”.

 

24 de febrero de 2022: “Comienza” la Guerra
Durante la madrugada del 24 de febrero de 2022, Rusia comenzó a lanzar los primeros ataques sobre varias ciudades ucranianas. Así, comenzaron las ofensivas aéreas con bombardeos; terrestres con tanques y artillería pesada; y marítimos. Todo hizo pensar a Putin que la victoria sobre el pueblo ucraniano sería rápida. Sin embargo, no contó con que los ucranianos resistirían tanto debido a la abismal diferencia militar entre ambos, ni con la solidaridad de Europa con el país atacado.

Desde que comenzara la guerra, hace justamente un año, la Organización de Naciones Unidas (ONU) certificó en su último informe que más de 7.000 civiles han fallecido, aunque, aclara, “la cifra podría ser considerablemente mayor”. Asimismo, el número de heridos asciende a más de 11.000 personas. Por su parte, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) detalló que más de 18 millones de ucranianos han abandonado el país, lo que supone un 44,2 % de la población de Ucrania.

Los principales países receptores de refugiados fueron Polonia, Rusia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia y Moldavia; mientras que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España ha acogido a casi 170.000 ucranianos. Todo ello ha provocado que este sea considerado el éxodo más grande y más rápido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Mientras tanto, el pasado 1 de febrero, el Fiscal General de Ucrania, Andriy Kostin, informó a través del canal de Telegram de la Oficina del Fiscal General que las autoridades han registrado más de 70.000 crímenes de guerra por parte de las tropas rusas. Entre ellos destacan los 86 casos de violencia sexual contra mujeres ucranianas, incluidas ancianas y niñas, según la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania (HRMMU).

Crímenes de guerra cometidos por las tropas rusas. Imagen: Telegram Oficina del Fiscal General de Ucrania.

 

Desde que comenzó la invasión, Putin insinuó en varias ocasiones la posibilidad de llevar a cabo ataques con armamento nuclear, lo que provocó una gran preocupación a nivel mundial. A pesar de ello, hasta el momento este tipo de atentados no se han hecho efectivos, aunque las tropas rusas se hicieron con el control de las principales centrales nucleares del país, algo que hizo temblar al mundo.

Sobre esta base, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, remarcó desde el inicio de la ocupación rusa la importancia del envío de armas al país para hacer frente a las tropas del Kremlin. La UE y Estados Unidos aprobaron el envío de armamento y, recientemente, el envío de tanques Leopard 2 y Abrams. Todo ello mientras el Ministerio de Defensa ucraniano estima que la cifra de soldados rusos caídos superan los 140.000 soldados.

La invasión rusa, más que para “desnazificar Ucrania”, ha servido para dejar atrás miles de muertos, millones de refugiados y destrucción. Mientras las sociedades modernas siguen avanzando en materias sociales, siguen suministrando armas para mantener combustionado el conflicto. Ahora bien, no queda más que mantener la esperanza de que cesen las muertes y, finalmente, la única vía posible sea la diplomacia.

 

Christian Dos Santos. Redactor.

«El periodismo es, por un lado, una ciencia de la información y, por otro lado, un género literario». Luis María Anson

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