Queipo de Llano y Bohórquez Vecina son exhumados en aplicación de la Ley de Memoria Democrática

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, con familiares de víctimas de la Guerra Civil. 

Imagen: Ministerio de la Presidencia.

  • Los generales franquistas fueron desenterrados de la basílica de la Macarena (Sevilla) el pasado jueves
  • Este hecho representa un hito para la Ley de Memoria Democrática impulsada por el Ministerio de la Presidencia
  • El Ejecutivo ya prepara las siguientes exhumaciones simbólicas de los generales Moscardó y Milans de Bosch o Primo de Rivera

Los restos del general franquista Gonzalo Queipo de Llano fueron exhumados el pasado jueves 3 de noviembre de la Basílica de la Macarena junto a los de su mujer, Genoveva Martí, y los del auditor de guerra Francisco Bohórquez Vecina

El protocolo comenzó a última hora de la tarde del miércoles, cuando los familiares de Queipo y Bohórquez pasaron a la basílica para presenciar el momento. El féretro de Bohórquez Vecina fue extraído poco antes de la medianoche, y pasadas las dos, el de Queipo de Llano y su mujer. 

Las retiradas de los féretros se ejecutaron en la más estricta intimidad y con respeto a los familiares presentes, que habían dado previamente su autorización para el procedimiento de estas. La corporación de la Macarena buscaba “dejar al margen cualquier polémica ideológica y política ajena a los fines de la misma y a su condición de fieles católicos”. 

A los generales se les atribuyen más de 45.000 asesinatos en Andalucía durante el período de ocupación franquista. Las tácticas de guerra fueron violentas y difundieron una enorme política de terror. Entre sus acciones más conocidas se encuentra la “Desbandá”, una masacre en la carretera Málaga-Almería en 1937 que se saldó con más de 3.000 muertes.

El motivo que les llevó a estar enterrados en la Macarena es que ambos colaboraron en su construcción cuando el anterior templo de la hermandad, la Iglesia de San Gil, fue destruido durante la Guerra Civil. Tras la caída de la dictadura, la hermandad no se posicionó sobre la perduración de los restos en la basílica hasta que, finalmente, se vieron obligados a sacarlos.

Los difuntos fueron incinerados el jueves en el tanatorio de Alcalá de Guadaíra y las cenizas fueron entregadas a las familias, que decidirán dónde depositar los restos de ambos. La hermandad ha cubierto el hueco de las tres tumbas con una alfombra roja.

 

En aplicación de la Ley de Memoria Democrática

Las exhumaciones se han hecho en cumplimiento de la nueva Ley de Memoria Histórica y Democrática. Esta entró en vigor el pasado octubre y dicta que “los restos mortales de dirigentes del golpe militar de 1936 no podrán ser ni permanecer inhumados en un lugar preeminente de acceso público distinto a un cementerio que pueda favorecer la realización de actos públicos de exaltación, enaltecimiento o conmemoración de las violaciones de derechos humanos cometidas durante la Guerra o la Dictadura».

El 24 de octubre el Ministerio de la Presidencia notificó a la hermandad que debía cumplir la ley y la Macarena respondió que los restos de Queipo de Llano, su mujer y Bohórquez Vecina serían exhumados en noviembre. Según la ley, para la retirada de los cuerpos deben estar presentes los familiares de los militares, un representante de la hermandad y uno de las Administraciones públicas. 

Sin embargo, la cofradía no notificó la fecha explícita en la que el desenterramiento se llevaría a cabo, por lo que el pasado jueves no pudo estar presente ningún representante del Gobierno. De hecho, durante la jornada del jueves, la basílica permaneció abierta al culto con normalidad.

El Ministerio de la Presidencia negó tener conocimiento del proceso. Félix Bolaños, por su parte, afirmó que sí tenía conocimiento del proceso. Además, declaró: “Hoy España se levanta más digna, con una democracia mejor. Con la Ley de Memoria Democrática ningún genocida ocupará lugares preeminentes en edificios públicos”. 

 

¿Cuál es el siguiente paso?

Tras la retirada del féretro de Queipo de Llano el Ejecutivo tiene pendiente la revisión de más de mil fosas donde reposan víctimas de la guerra y del franquismo siguiendo con los principios de la ley: el impulso de exhumaciones y la búsqueda e identificación de fallecidos.

En cuanto a las retiradas de restos, el Ministerio de la Presidencia pone el foco en dos lugares fundamentales: el Alcázar de Toledo, donde permanecen enterrados el General José Moscardó y el teniente coronel Jaime Milans del Bosch; y el Valle de los Caídos, donde se encuentra José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange. 

La retirada de los restos parecen ser las más próximas, pero no se conoce fecha exacta ya que se trata de un proceso lento que exige de la tramitación de un expediente y de una audiencia con las partes interesadas. Por el momento la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha convocado una comisión para abordar el tema.

En cuanto al enclave del Valle de los Caídos, es la mayor fosa común de España y alberga un total de 33.833 fallecidos durante la Guerra Civil. Tras la exhumación del dictador Francisco Franco en octubre de 2019, la familia de Primo de Rivera ya inició los trámites para la retirada del féretro.

Además de estos desenterramientos de carácter simbólico, el Ministerio de la Presidencia aspira a situar a todas las víctimas en el centro de la acción pública creando un registro y censo de fallecidos. En la práctica, lo que el Gobierno pretende es buscar alrededor de 114.000 personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura repartidas en 2.615 fosas. La mayoría de ellas se encuentran en Aragón (598), Andalucía (546) y Asturias (381). 

El objetivo en el que se fija el Ejecutivo es localizar alrededor de 1.200 cuerpos y exhumar 1.000 a lo largo del próximo año. Para ello, el programa presupuestario de 2023 para la Memoria Democrática les concede 6,3 millones de euros.

 

María del Pico. Redactora.

«El periodismo es un aprendizaje continuo sobre la naturaleza humana». David Beriain

 

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