Haití se queda sin recursos mientras las pandillas y el cólera amenazan al país

Manifestación contra el Gobierno en Haití. Imagen: Los Ángeles Times.

  • La subida de los precios, el desgobierno y el aumento de la violencia de las bandas armadas dificultan el acceso de los haitianos a productos básicos
  • La ONU ya ha advertido de que «el país se enfrenta a una catástrofe humanitaria»

Desde hace una semana, Haití sufre una situación crítica de desabastecimiento. Las causas de esto nacieron hace al menos un mes, cuando el Gobierno anunció un plan de recortes de las subvenciones a los combustibles (destinadas a paliar su aumento de precio).

Las pandillas armadas haitianas respondieron bloqueando, como protesta, una de las más importantes terminales de combustible del país.

Ahora, los graves efectos de este bloqueo se comienzan a percibir. La falta de combustibles está haciendo que muchos haitianos, desde los más humildes hasta las clases medias profesionalizadas, sufran también la escasez de productos básicos como el agua o la comida por la dependencia que tiene la capital, Puerto Príncipe, del sur del país.

En suma, tanto el aumento del precio del gasoil y la gasolina, como el descontrol desatado en estos últimos días por el desabastecimiento, hicieron aumentar la violencia ejercida por las pandillas. El Gobierno de Haití, formado por un consejo de ministros cuyo presidente fue asesinado en julio del año pasado, se mostró incapaz de controlar la situación y solicitó ayuda a la comunidad internacional y apoyo militar.

La coordinadora de la ONU en Haití, Ulrika Richardson, ya ha advertido de que se necesitará de la ayuda de otros países, pues el plan de respuesta humanitaria de Naciones Unidas para Haití cuenta, este año, con menos del 30 % de la financiación necesaria.

La ONU también ha destacado el problema de las bandas armadas en el país y de su empleo en aumento de la violencia sexual. Las pandillas controlan, de facto, cerca del 60 % de Puerto Príncipe, por lo que no resulta inverosímil que una coalición de ellas haya tenido la capacidad de bloquear la distribución de combustibles en gran parte del país.

En cuanto al apoyo militar, los estados miembro de Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad aún lo están evaluando, pero existe la posibilidad de que en los próximos días se anuncie un despliegue de tropas de la ONU en Haití con el objetivo de reestablecer el orden y devolver el poder al Gobierno.

Por último, a toda esta situación hay que sumarle un factor más: un nuevo brote de cólera que ya ha dejado, al menos, 35 fallecidos. Con el 70 % de los centros sanitarios del país inoperativos y grandes dificultades para llevar un seguimiento adecuado de los casos positivos y sospechosos, se teme que la enfermedad se expanda por todo el país.

Existen grandes riesgos para los menores que habitan la poblada capital de Puerto Príncipe. También preocupa que la enfermedad pueda llegar a República Dominicana, el otro estado que ocupa la isla de La Española.

 

Haití: un país que no levanta cabeza
Haití, que proclamó su independencia de Francia en 1804 y se convirtió en la primera república negra del mundo, lleva arrastrando problemas económicos casi desde que existe como país.

El reconocimiento de la nación, en 1825, por parte de la que había sido su metrópoli, le costó a Haití una deuda de 90 millones de francos que influyó decisivamente sobre su capacidad económica. Haití sufrió, a su vez, la secesión de República Dominicana a mediados del siglo XIX y numerosas disputas internas entre negros y mulatos.

Durante la primera mitad del siglo XX el país se vio fuertemente determinado por la controladora política exterior estadounidense y hasta 1988 no ascendió al poder un presidente electo. Sin embargo, Haití seguía y sigue siendo el país más pobre de América. Esta inestabilidad económica, que deriva en inestabilidad política, condujo a la sucesión de tres golpes de Estado y a la intervención de la ONU en 2004 con el objetivo de garantizar unas elecciones tuteladas por la comunidad internacional.

En los últimos años, el país ha sido incapaz de levantar cabeza, afectado por dos graves terremotos de magnitud 7 en 2010 y 2021 y por el magnicidio de su último presidente, Jovenel Moïse, el 7 de julio del año pasado.

 

Pável Carballido. Jefe de internacional.

“Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. Rosa Luxemburgo

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