Iberia Express no llega a un acuerdo con el sindicato USO y la huelga alcanza su sexto día



Anuncio del Open Day de tripulantes de cabina de Iberia Express el 13 de julio.

Imagen: @iberiaexpress via Twitter.

  •  Unión Sindical Obrera acusa a la compañía de tener una postura “hermética que dificulta la labor sindical”
  • La aerolínea considera “desproporcionadas” las exigencias de USO y llaman a que desconvoquen los paros

La huelga de tripulantes de cabina de pasajeros (TCP) de Iberia Express continúa con reuniones infructuosas entre la aerolínea y Unión Sindical Obrera (USO), quienes la convocaron el pasado 28 de agosto. De los trabajadores de la compañía, 517 están llamados a los paros que, según indica el sindicato, se extenderán hasta el próximo 6 de septiembre por falta de resultados.

En este contexto de negociación del II Convenio Colectivo de Tripulantes de Cabina de Pasajeros (TCP) la principal reclamación es una revisión anual de los salarios  para adecuarlos al IPC tras siete años congelados. El sindicato pide, de entrada, un incremento del 6,5 %. Pese a las acusaciones de USO sobre la postura de “bloqueo” de la aerolínea, Iberia afirma su voluntad de continuar con las negociaciones, recordando que pudo llegar a un acuerdo con Comisiones Obreras (CCOO).

El primer día de paros, el 28 de agosto, Iberia Express suspendió ocho vuelos no protegidos por los servicios mínimos: cuatro rutas de ida y vuelta entre Madrid y Gran Canaria, Palma de Mallorca, Santiago de Compostela y Sevilla. Aun así, operó un 92,5 % de los viajes programados. El 84 % de los clientes afectados fueron reubicados, y el 16 % restante solicitó un bono, reembolso o sigue pendiente de escoger otra opción conveniente, informó en un comunicado la aerolínea.

“La empresa está jugando una estrategia sucia, está cancelando todos los vuelos no protegidos por los servicios mínimos, evitando que las tripulaciones puedan ejercer su derecho a huelga”, explicó Rubén Ramos, delegado de USO en Iberia Express, en una concentración de trabajadores en la T4 del Aeropuerto de Barajas.

“La dirección de la aerolínea ha preferido cancelar vuelos a pasajeros, sufrir el impacto en las reservas y tratar de esconder el malestar de sus tripulantes a negociar de buena fe, lo que supondrá un coste económico de cientos de miles de euros, dinero que han preferido malgastar a poner encima de la mesa para sus trabajadores”, criticó Ramos.

La segunda jornada, lunes 29, supuso también el comienzo de las huelgas de TCP de Ryanair, convocada hasta el 7 de enero. Ambos paros solapados supusieron un total de 180 retrasos y 10 cancelaciones. En el caso de Iberia, fueron seis vuelos los cancelados de forma preventiva: tres rutas de ida y vuelta entre Madrid y Mallorca, Santiago y Sevilla; y cuatro los retrasos. Por su parte, Ryanair contabilizó 176 retrasos y ninguna cancelación.

El martes 30 de agosto tuvo lugar una reunión entre USO y la compañía, pero no se llegó a ningún acuerdo. Iberia Express designó como “desproporcionadas” e “inasumibles por parte de la compañía” las exigencias del sindicato, al que alentaron en un comunicado a “apostar por el diálogo y no por la confrontación social”. Además, aclaró que el convenio vigente, I Convenio Colectivo de TCP, ya contempla subidas salariales vinculadas a la antigüedad, cada dos o tres años, en base a un sistema de niveles. Esto quiere decir que para los tripulantes que forman parte de la compañía desde 2015 el incremento salarial medio ha sido del 28 %, cifra que supera la subida del IPC en el mismo periodo.

La aerolínea anunció no haber tomado aún ninguna decisión sobre los vuelos que se verían afectados desde el miércoles 31, que terminó con un total de 256 retrasos y 4 cancelaciones conjuntas con Ryanair. Resaltó también que el II Convenio Colectivo, al igual que el primero, “está llamado a ser una oportunidad para mejorar las condiciones de los TCP de Iberia Express”. 

 

Lucía Ayuso. Redactora.

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