España acoge ya a alrededor de 80.000 refugiados ucranianos, la mitad en protección temporal

Familias ucranianas huyendo del país por la invasión rusa. Imagen: RTVE.

  • El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, cifra a 40.000 personas documentadas y otras posibles 40.000 con familiares y amigos tras mes y medio de guerra
  • Anna Pavliuk, ucraniana refugiada en Algar (Cádiz): “Rusia nos ha quitado hasta nuestra casa, nunca pensé que podría verme en esta situación”

 

Zhitomir (Ucrania), 24 de febrero de 2022. La televisión avisa: lo que todos temían ya había comenzado. Las primeras bombas caen y Anna y su familia ven inviable permanecer en su ciudad, a 150 kilómetros de Kiev. Ese día, el Kremlin de Rusia puso en vilo a todo un país.


“No pensé nunca verme en esta situación, lamento tener que pediros ropa porque tuve que dejar todo en Ucrania”, expresa Anna Pavliuk, una refugiada ucraniana procedente de Zhitomir (ciudad ya arrasada por la guerra) a Ana Panal, miembro de su familia de acogida en Algar (Cádiz).


La invasión rusa de Ucrania sigue su marcha, aterrorizando a gran parte de su población y provocando una huida masiva de sus habitantes. Naciones Unidas sitúa ya la cifra de refugiados en cuatro millones de personas (la cifra sube a diez millones contando los desplazados a otras partes de Ucrania). La mayor parte se ha desplazado a sus países vecinos: Polonia acoge a la mayoría con una cifra de 2,3 millones; también Rumania, Moldavia, Hungría y Eslovaquia.

Sin embargo, hay quien se ve obligado a recorrer algunos miles de kilómetros más. En España, la cifra de refugiados crece diariamente y, según el último recuento del Gobierno, el país cuenta ya con 80.000 ucranianos aproximadamente después de seis semanas de guerra. Según este mismo estudio, el 76 % del total de adultos (63 %) son mujeres y el 37 % niños, unos datos que se explican con la obligatoriedad del hombre de participar en la guerra.

En 2014 los ucranianos ya vivieron las consecuencias del nacionalismo de Putin con el conflicto en Crimea, pero esta vez las cosas se han agravado. «Rusia nos quitó el mar y ahora hasta se han llevado mi casa». Anna (24 años), su madre Katia y su abuela Lidia explican que dan su vivienda por perdida, ya que, si no ha sido destruida por la guerra, la han robado por la mala situación actual en Ucrania.

 

“Ellas llegaron a España por una casualidad: en la parada en la que se encontraba la gente que solicitaba salir del país, hubo un grupo que olvidó o no llegó al autobús con destino a España. Sin dudarlo, la familia Pavliuk subió en sustitución, puesto que a Anna le atraía especialmente”, cuenta Ana Panal.

 

La solidaridad de su familia hizo que en cuanto se enteraran de que la ONG algecireña Victoria Kent buscaba familias de acogida, Damián y Francisca, dueños de la casa donde se alojan, mandaran un mensaje a la presidenta. Ellos ayudarían en esta causa. Ahora tratan de distraer a la familia, pero confiesan que el ánimo de las ucranianas no es el mejor.

 

José Luís Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, explicó el pasado lunes que realmente es muy difícil dar un dato concreto, ya que los refugiados documentados suman algo más de 40.000, pero se estima que cerca de otros 40.000 están con familiares, amigos u otros programas de ayuda. La mayoría, en las comunidades de Madrid y Cataluña, y en la provincia de Málaga.

 

El 4 de marzo, 10 días después desde que Putin diera la orden de lo que llamó “operación especial en Ucrania”, la Unión Europea y el Gobierno de España (ya el día 6) lanzaron su plan de acogida, por el que se daba protección temporal internacional a los refugiados ucranianos.

 

Desde distintas asociaciones se explica que en 24 horas estas personas reciben su permiso de residencia y de trabajo para posibilitar su inserción en el sistema laboral español, un objetivo que marcó el Ministerio de Migraciones junto con el de Interior.

Después de un mes y medio de guerra, se espera que, aunque de forma no tan masiva, sigan llegando refugiados ucranianos a España. La mayoría prefiere quedarse en países limítrofes por si pueden volver, pero hay quienes sólo encuentran una posibilidad en este país, debido a las importantes concentraciones de ucranianos que se dan, por ejemplo, en la provincia de Málaga. Aun así, todo dependerá de la evolución de la guerra y de su duración.

 

Ismael Castaño. Redactor.

“Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión”. José Ortega y Gasset

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