En Yemen peligra la reciente tregua

Yemeníes favorables a los hutíes (2019). Imagen: Monitor de Oriente

  • Desde 2016, ningún alto el fuego ha conseguido ser respetado y, según los insurgentes hutíes, este último ya habría sido violado por Arabia Saudí
  • El pasado jueves 7 de abril el presidente yemení anunció su dimisión en favor de un consejo cercano a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos

Hoy, sábado 9 de abril, se inicia el alto el fuego acordado la semana pasada entre el Gobierno de Yemen y los rebeldes hutíes, gobernantes de facto de buena parte del norte del país.

Además, anteayer, jueves 7 de abril, se conoció la noticia de que el hasta ahora presidente de Yemen, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, abandona su cargo y traspasa su poder a un consejo formado por miembros cercanos a dos de sus principales aliados en la contienda: Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Ambos anuncios, el alto el fuego y la dimisión, fueron recibidos con optimismo por parte de la comunidad internacional, que considera esta como una buena oportunidad para poner fin a uno de los conflictos armados más importantes de la actualidad.

Los hutíes, por su parte, han considerado el traspaso de poderes de al-Hadi como ilegal por no reconocer la autoridad del ahora expresidente. Han acusado, además, a Arabia Saudí de infringir el alto el fuego al bombardear varias ciudades bajo control insurgente y dejar con ello al menos tres muertos.

El alto el fuego debería alargarse durante al menos dos meses y se tenía la esperanza de que su coincidencia con el Ramadán obligase a sus firmantes a cumplirlo, algo que por el momento, no parece estar ocurriendo.

 

Contexto histórico: ¿de dónde viene la guerra de Yemen?
Yemen surgió a raíz de una unificación producida en 1990. Los dos estados que dieron lugar al nuevo país eran la República Árabe del Yemen (Yemen del Norte), gobernada por una junta militar, y la República Popular del Yemen (Yemen del Sur), con un sistema de partido único dominado por el Partido Socialista de Yemen.

El proceso de unificación no fue sencillo y en 1994 estalló una breve guerra civil que resultó en la derrota del sur frente al norte y la consolidación del por entonces presidente (ya presidente de Yemen del Norte desde 1974), Ali Abdullah Saleh, como cuasi dictador.

Saleh se mantuvo en su posición hasta que, en 2011, una rebelión popular desembocó en un asalto al Palacio Presidencial que lo dejó gravemente herido y lo obligó a huir a Arabia Saudí y, más tarde, a Estados Unidos, donde fue tratado. Este estallido, enmarcado dentro de las revoluciones y protestas de la Primavera Árabe (2010-2012), fue fruto de un malestar cultivado durante años de dura represión política, autoritarismo y corrupción.

En 2012 Saleh, debilitado y presionado, renunció a su cargo y tuvieron lugar unas nuevas elecciones presidenciales. Resultó elegido, siendo el único candidato, el por entonces presidente interino: Abd Rabbuh Mansur al-Hadi; quien permaneció al frente del país desde ese momento hasta el pasado jueves.

Pese al cambio de mandatario, ni la represión ni el resto de problemáticas se redujeron lo bastante y dos años después, en 2014, un golpe de Estado contra al-Hadi liderado por insurgentes hutíes aliados con quien antes había sido su enemigo, el obligado expresidente Saleh, dio inicio a la actual guerra de Yemen.

 

Partes implicadas: más que una lucha entre dos bandos
El principal enfrentamiento armado en Yemen se da entre los partidarios del Gobierno de al-Hadi (ahora del consejo) y los insurgentes hutíes, pero el conflicto no se puede entender sin tener en cuenta todas las demás partes implicadas:

  • Gobierno de al-Hadi: se trata de la facción con más apoyo por parte de la comunidad internacional, integrada por las Fuerzas de Seguridad que se mantuvieron del lado de al-Hadi.

 

  • Hutíes: son un grupo chiita (una de las grandes ramas del islam que, pese a ser profesada por numerosos musulmanes, es muy minoritaria frente al sunismo) que dice tratar de defender a su comunidad frente a las agresiones y a la discriminación del Gobierno yemení. Llevan en lucha desde 2004, aunque la intensidad de esta ha ido variando a lo largo del tiempo. Actualmente tienen una gran influencia en el país tanto a nivel militar como político-institucional e incluso se han expandido hacia las fronteras con Arabia Saudí. Los partidarios del Gobierno les acusan de estar financiados y dirigidos por Irán.

 

  • Arabia Saudí: es un estado muy implicado en la guerra civil yemení, tanto, que el nuevo consejo sobre el que ha recaído ahora la dirección del Gobierno tiene casi más cercanía a este país que al propio Yemen. El principal motivo que ha conducido a Arabia Saudí a tomar parte de forma tan activa en el conflicto es, con mucha probabilidad, el temor a la expansión de los hutíes hacia sus fronteras y la tranquilidad que les aportaría un Gobierno amigo en el país. Junto a los saudíes, una coalición de otros 9 estados árabes suníes prestan ayuda militar a la facción de al-Hadi. Además, Estados Unidos, Reino Unido y Francia también se han posicionado a ese lado de la guerra aportando apoyo logístico al Gobierno de Yemen y sus aliados.

 

  • Facción proSaleh: después de verse obligado a traspasar el poder, Saleh y sus partidarios unieron fuerzas con los rebeldes hutíes en el golpe de Estado de 2014. Así, la organización política de Saleh y al-Hadi, el Congreso General del Pueblo, se ve dividida en los dos bandos de la guerra civil. El expresidente, sin embargo, rompe su alianza con los hutíes en 2017, después de pactar con Arabia Saudí para tratar de tomar Saná, la capital de Yemen, con su apoyo. Pero los hutíes resistieron a esta ofensiva y, en su contraataque, asesinaron a Saleh y aseguraron Saná. La capital fue asediada de nuevo casi inmediatamente después, en este caso, por las fuerzas de al-Hadi, que aún siguen luchando por esta ciudad a día de hoy.

 

  • Movimiento de Yemen del Sur: en un inicio, se alió con el Gobierno de al-Hadi frente a los hutíes, pero desde 2017 cortó relaciones y fundó el Consejo de Transición del Sur para iniciar un proceso de independencia no reconocido a nivel internacional. El fin de la primera guerra civil yemení en 1994 no terminó con las diferencias entre el norte y el sur del país, que hicieron a los secesionistas sureños formar el Movimiento en 2007. Desde el estallido de la guerra en 2014, los separatistas han ampliado su control sobre el sur de Yemen y dominan todas las provincias alrededor de Adén, la que fuera capital de Yemen Sur y actual cuartel general del Movimiento. Los secesionistas, pese a perseguir el mismo objetivo final, se dividen en dos corrientes ideológicas: una tradicionalista, de corte islamista; y otra laica, panarabista y marxista, en la línea del Partido Socialista de Yemen. Asimismo, cabe destacar que reciben gran apoyo por parte de Emiratos Árabes Unidos, mientras que se encuentran enemistados con Arabia Saudí, resultado, probablemente, del reparto de influencias que estos países tratan de hacer en Yemen para aprovechar, cuando acabe la guerra, sus recursos petrolíferos.

 

  • Al Qaeda y el Estado Islámico: también son actores a tener en cuenta en la guerra de Yemen, pues han conseguido ganar cierta presencia en el país. En su avance, han tomado algunas ciudades e impuesto en ellas una rígida ley islámica. Además de las facciones locales, amenazadas por estos grupos terroristas, en la lucha contra Al Qaeda y el Estado Islámico en Yemen han participado activamente Estados Unidos y Emiratos Árabes.

 

La Guerra de Yemen supera ya los siete años y deja tras de sí uno de los desastres humanitarios más graves, si no el más grave, de lo que va transcurrido del siglo XXI. Según la Organización de Naciones Unidas, 150.000 personas han muerto como consecuencia directa de la guerra y 227.000 más a raíz del terrible desabastecimiento que ha provocado en el país y que tiene a cerca de siete millones de yemeníes al borde de la hambruna.

Pável Carballido. Jefe de Internacional y redactor.

“Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. Rosa Luxemburgo

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