11-M: un atentado a la credibilidad periodística

Homenaje a las víctimas del 11-M en Vigo | Homenaje a las ví… | Flickr

Cartel del 11-M

El 11 de marzo de 2004 comenzaba como cualquier otra mañana informativa, con noticias de toda índole pero sobre todo de política, ya que España se enfrentaba a unas elecciones generales tres días después. Sin embargo, a las 07.37 horas los medios anunciaron que se había producido una explosión en la estación de cercanías de Atocha que paralizó a España y cambió por completo el rumbo informativo de ese día.

La radio fue el primer medio que informó sobre lo que ocurría en el lugar de los hechos a través de conexiones telefónicas. Poco después de las explosiones, todos las empresas informativas desplegaron a sus reporteros para conocer lo que ocurría en Atocha, la Estación de Cercanías de Santa Eugenia y la estación de El Pozo, donde se produjeron las 10 explosiones.

A las 07.50 horas las llamadas, tanto de periodistas como de testigos, a los teléfonos de Telemadrid y del resto de cadenas se acumulaban y con las primeras informaciones redactadas se interrumpían los informativos para dar la noticia de los atentados. En las redacciones se vivieron momentos de tensión debido a las múltiples versiones que les llegaban y la poca información contrastada sobre lo sucedido.

A las 08.00 horas las cadenas de televisión y radio empezaron a hacer las primeras conexiones en directo desde los diferentes escenarios de la masacre. Con un desconcierto visible, los reporteros, a pie de calle, intentaron esclarecer los datos de muertos y heridos, así como el número de explosiones. Micrófono en mano, intentaron obtener declaraciones de las víctimas. 

Los tres periódicos más relevantes en España lanzaron una edición especial a las 12.00 horas. Estos estaban impulsados por una llamada, del entonces presidente del gobierno, José María Aznar. Este apuntó a la banda terrorista ETA como autora de los atentados. El País, ABC y El Mundo pusieron sus esfuerzos en plasmar sobre el papel las primeras imágenes de lo ocurrido, los datos que se conocían en el momento, reportajes en la calle con testimonios de heridos y familiares y, sobre todo, la documentación necesaria para entender la magnitud de lo sucedido.

La portada de El País reflejaba lo que había comunicado el presidente, que apuntaba a la autoría de ETA en el titular de la noticia: “Matanza de ETA en Madrid”. Este iba acompañado de una fotografía de los trenes a un tamaño mayor del que habitualmente empleaba el medio.

ABC, por su parte, omitía esta información en el titular (“Masacre en Madrid”), era en el subtítulo donde se indica: “ETA asesina a más de 130 personas”. La fotografía, en su caso, ofreció una visión más social centrada en la labor que realizaron los bomberos.

El más cauto a la hora de apuntar a la banda terrorista vasca como culpable fue El Mundo, que lo indicó en el cuerpo de la noticia y, en su titular, optó por hacer hincapié en la magnitud del atentado: “Más de 130 muertos en la mayor masacre terrorista de nuestra Historia”.

El diario El Mundo fue el primero y único que el 11 de marzo trató la posibilidad de que los ataques hubiesen sido perpetrados por Al Qaeda, atribuyendo la información a fuentes extranjeras. A pesar de ello, con el tiempo, se convertiría en uno de los medios que difundieron con mayor insistencia la culpabilidad de ETA.

La necesidad por conocer e informarse llevó a los lectores a agotar las publicaciones especiales de los tres periódicos en apenas unas horas.

Por otro lado, las cadenas de televisión protagonizaron un despliegue de medios que permitió conseguir un non-stop informativo con especiales durante todo el día. En plena campaña electoral, las comparecencias de los políticos se volvieron la tónica de la jornada.

A las 14.40 horas, las cámaras de Antena 3 y la CNN recogieron las primeras declaraciones de José María Aznar, quien apuntó directamente a ETA como autor de las múltiples explosiones. No obstante, este hecho ya había sido anunciado a los directores de los grandes medios de comunicación, que estaban difundiendo esta información. 

 

Fin de la campaña electoral
El Partido Popular (PP) convocó a la prensa a las 12.40 horas en la sede del partido para comunicar que daban por finalizada la campaña electoral, a falta de un día para el cierre oficial de la misma. Tras ellos, otros partidos políticos como el PSOE hicieron comparecencias públicas para secundar el mensaje de Aznar. 

“Rajoy y Zapatero suspenden los actos electorales y dan por terminada la campaña”, así es como lo anunciaba ABC en la mañana del 12 de marzo.  El medio proporcionó una imagen de unidad entre ambos grupos con el anuncio de actos conjuntos de repulsa hacia el terrorismo.

 

Ministerio del Interior y presidencia señalan a ETA
Aznar y el ministro de Interior, Ángel Acebes, en sus intervenciones para las diferentes cadenas de televisión y radio, difundieron la idea de que el atentado había sido orquestado por la banda terrorista ETA.

Todos los medios esperaban atentos a las informaciones que facilitaban las fuentes del Gobierno. Esto llevó a los tertulianos y a los servicios informativos a proporcionar datos poco veraces respecto a la autoría, ya que, únicamente, transmitían lo que les proporcionaba el Gobierno, cosa que les jugó una mala pasada.


Tales fueron las presiones políticas y la influencia mediática, que ese mismo día el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas publicó la Resolución 1530: “El Consejo de Seguridad condena los ataques con bomba en Madrid el 11 de marzo, perpetrado por el grupo terrorista ETA, que han causado numerosos muertos y heridos, y considera que estos actos, como todo acto de terrorismo, constituyen una amenaza para la paz y la seguridad”.

Días después, el embajador español de la ONU, Inocencio Arias, pidió perdón públicamente. 

 

ETA se declara inocente
Sobre las 10.30 horas, Radio Popular consiguió una entrevista con Arnaldo Otegi, exlíder de Batasuna (brazo de ETA) y actual coordinador de EH Bildu. En ella negaba cualquier implicación de ETA en el atentado y condenaba los hechos. 

En su intervención en directo argumentó que “ni por los objetivos, ni por el modus operandi, la masacre puede ser responsabilidad de ETA”. Se atrevió incluso a declarar que los atentados habían sido obra de los terroristas islamistas radicales por el papel que jugó España en la guerra de Irak.

A partir de este momento, la mayoría de los medios extranjeros ya anunciaban el verdadero relato de la matanza acusando a Al Qaeda. Muchos españoles supieron la verdad por la prensa extranjera antes que por la nacional.

El día 13 de marzo Gara y la televisión vasca publicaron declaraciones del grupo terrorista. El diario anunció: “ETA manifiesta que no tiene ‘ninguna responsabilidad’ en los atentados de Madrid”.

 

Al Qaeda
Al final del día, los medios de comunicación quedaron en entredicho cuando a las 20.20 horas, el ministro del Interior afirmó en una rueda de prensa que se había localizado en Alcalá de Henares una furgoneta. En su interior se apreciaban cintas en árabe dedicadas a la enseñanza.

A las 21.00 horas, el periódico árabe editado en Londres Al Quds Al Arabi publicó unas declaraciones de Abu Hafs al Masri, un grupo islamista vinculado a Al Qaeda, en las cuales se responsabilizaban del atentado: “Esto es parte de un viejo ajuste de cuentas con España, cruzado y aliado de América en su guerra contra el Islam […]. Si cesáis la guerra, nosotros cesaremos la nuestra”, afirmó el grupo terrorista.  

Intervención del rey emérito Juan Carlos I
A las 20.30 horas todas las cadenas de televisión y radio públicas y privadas se hicieron eco del mensaje del entonces rey Juan Carlos I, quien hacía su segunda intervención pública extraordinaria en la historia de la democracia. El monarca condenó con firmeza los atentados y evitó hacer menciones a ETA, como sí habían hecho varios dirigentes políticos en otras apariciones en los medios a lo largo del día.

El periódico ABC, de corte monárquico, también señaló la intervención del rey en su publicación habitual del día 12 de marzo, donde se destacó en el titular la “unidad, firmeza y serenidad” a la que apelaba el Jefe del Estado en sus declaraciones. Asimismo, señaló el compromiso de la familia real visitando a los heridos en los hospitales madrileños.

 


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