La reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana continúa ocasionando revuelo

Furgón policial. Imagen: Flickr.

  • Las enmiendas a la “ley mordaza” unen a la Policía y Guardia Civil bajo el lema: “No a la inseguridad ciudadana”
  • Los antidisturbios comienzan a recibir las nuevas porras de acero proporcionadas por el Ministerio del Interior

Los partidos del Gobierno de coalición, PSOE y Unidas Podemos, han presentado un borrador con enmiendas a la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como “ley mordaza”.  Esta iniciativa, propuesta por el PNV hace un año, trata de modificar algunos aspectos de la norma aprobada en 2015, durante la legislatura de Mariano Rajoy.

El apoyo de los populares fue suficiente para promulgarla, pero no recibió el respaldo del resto de partidos políticos. Además, miles de ciudadanos salieron a las calles a modo de protesta por diversas cuestiones que aborda la ley, como el hecho de que el testimonio de la autoridad esté por encima de la afirmación del ciudadano.

Y no solo causó revuelo en el momento de su aprobación, también ahora con las reformas planteadas por los socialistas y la fuerza morada. Sin ir más lejos, el pasado 27 de noviembre, multitud de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, junto a familiares y más ciudadanos, se manifestaron en Madrid para mostrar su rechazo.

La movilización fue convocada por Justicia Salarial Policial (Jusapol), una plataforma de policías y guardias civiles que surgió en 2018 para exigir la equiparación salarial con los mossos. Asimismo, se sumaron las dos organizaciones surgidas de Jusapol: Justicia Policial (Jupol) y Justicia Guardia Civil (Jucil).

Esta protesta supuso la primera vez en democracia que se une la Guardia Civil y todos los policías, tanto nacionales, como autonómicos o locales. Así pues, recorrieron desde la Puerta del Sol hasta la sede del Ministerio del Interior bajo el lema: “No a la inseguridad ciudadana”. Frente a la sede del Ministerio, Jusapol leyó un manifiesto para asegurar que la reforma “transmite un mensaje de impunidad, justo cuando más agresiones están sufriendo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”.

Además, la reivindicación también tuvo una parada en el Congreso de los Diputados, con pitadas y sirenas. Esta será la ubicación de la próxima concentración que está planteando Jusapol para el próximo 14 de diciembre, día en el que comenzará la Comisión a trabajar en la reforma de la ley.

https://twitter.com/jusapol/status/1464482412742819841

Miguel Ángel Gómez, presidente de la asociación, se acordó del Ejecutivo y su jefe. Afirmó que esperaba que Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, los llamase y les pidiera perdón. También hizo alusión al interés político que hay detrás de la reforma, al necesitar el Gobierno el apoyo de sus socios para poder sacar adelante las cuentas públicas: “Nos sentimos como una moneda de cambio para que esos Presupuestos salgan adelante”.

Por su parte, Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, ha asegurado que las movilizaciones no van a paralizar el debate de las enmiendas. Explica, así pues, que lo harán para “garantizar los derechos de los ciudadanos”.

Asimismo, diputados socialistas acusaron a los agentes de “perder la neutralidad política” tras la manifestación, en la cual se escucharon gritos que pedían la dimisión del Gobierno, en general, y de Marlaska, en particular. En ella, además, participaron algunos personajes políticos, como Pablo Casado, Santiago Abascal o Inés Arrimadas; líderes de PP, Vox y Ciudadanos, respectivamente.

Sin embargo, Agustín Leal, secretario de Comunicación de Jucil, zanjó diciendo: “Nosotros somos apolíticos y eso lo deben tener claro, porque no nos debemos a un Gobierno, nos debemos a un Estado”. “Quienes están intentando trasladar que nosotros estamos politizando nuestras reivindicaciones son los mismos que antes de gobernar estaban detrás de nuestras pancartas cuando protestábamos ante el otro Gobierno”, añadió.

 

Los puntos más controvertidos de la reforma
Las enmiendas que se debatirán en la Cámara han generado opiniones de todo tipo. Una de las más polémicas ha sido la que gira en torno a la autorización de difundir imágenes de los agentes. Que se pueda grabar y publicar a los miembros del Cuerpo ha supuesto la negativa de muchos, que consideran que es una vulneración a su intimidad y un peligro para ellos y sus familias.

Por otro lado, se ha criticado la admisión de manifestaciones espontáneas sin ser comunicadas previamente. Los policías alegan que así no tendrían tiempo de preparar dispositivos para hacer frente a cualquier altercado que pudiera tener lugar.

También ha ocasionado controversia que el atestado policial pierda presunción de veracidad en hechos que no resulten del todo coherentes.

Otro tema cuestionado ha sido la reducción del tiempo máximo de retención de una persona para su identificación: de seis a dos horas.

A su vez, se ha criticado la obligación que los policías comenzarían a tener de devolver a los retenidos al punto donde fueron interceptados cuando estén en un municipio distinto.

Una cuestión también a modificar sería lo relativo a los materiales utilizados por los antidisturbios. La idea es que siempre prevalezca el uso de aquellos que sean menos dañinos para aminorar los golpes todo lo posible, por ejemplo, de las pelotas de gomas.

Además, se pretende contemplar la capacidad económica de cada persona a la hora de fijar sanciones, así como que la tenencia de sustancias estupefacientes pueda pasar de ser infracción grave a leve.

 

Las porras de acero
En medio de todo el revuelo, también ha saltado la noticia de que se están empezando a repartir los nuevos “bastones policiales extensibles” para sustituir a las actuales porras.

El Ministerio del Interior, que ha facilitado estos nuevos artilugios, considera que así se “evita el uso de medios más lesivos” y que producen un “efecto psicológico disuasorio por su efecto ruidoso al desplegarse”.

Las porras de acero, de cerca de 80 euros cada una, miden 26 centímetros cuando se encuentran plegadas, pero más de medio metro cuando se extienden.

Estarán destinadas, principalmente, a los antidisturbios, pero solo podrán usarlos aquellos que reciban “la preceptiva formación y habilitación” tras un curso que incluye aspectos tanto prácticos como deontológicos.

De igual forma, existirán otras limitaciones, como la prohibición de golpear la cabeza, el cuello, la clavícula o la columna vertebral. Tampoco se podrán utilizar contra embarazadas, menores de edad, personas de edad avanzada y débiles de salud.

 

Macarena Hortal. Redactora.

“Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores, y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo”. Agustín de Hipona

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