Daniel Ortega gana las elecciones de Nicaragua por quinta vez de forma fraudulenta

Daniel Ortega en su posesión  como presidente de Nicaragua en 2012. Imagen: Cancillería de Ecuador.

  • Las elecciones estuvieron marcadas por un 80 % de abstención y el encarcelamiento de sus opositores

Las elecciones nicaragüenses del pasado domingo, 7 de noviembre, revalidaron la posición de Daniel Ortega como presidente del país tras cuatro mandatos consecutivos, es decir, 14 años. Los comicios, sin embargo, han sido calificados de “farsa” por diversas figuras políticas y medios de comunicación de todo el mundo.

El motivo se debe a que el líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ordenó el encarcelamiento en junio de sus siete opositores por “traición al país”. Esta medida se llevó a cabo como forma para debilitar a la oposición, que tuvo que sustituir a los candidatos por otros apenas conocidos. 

A esto se le añade la abstención de entre un 79 % y un 84 % de la población, según el observatorio de Urnas Abiertas. Esta misma organización informó acerca de las anomalías y violencia política que se presenció en todos los departamentos y regiones autónomas del país.

La otra versión de los hechos la dio la presidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE), Brenda Rocha, quien anunció que la participación había sido de un 65,34 %, porcentaje del cual se atribuía un 74,99 % de votos a favor de Ortega.

Las cifras del CSE adjudicaron un 14,40 % del voto para Walter Espinoza, líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC); un 3,44 % para Guillermo Osorno, de Camino Cristiano Nicaragüense (CCN); cerca de un 3 % para Marcelo Montiel, de Alianza Liberal Nicaragüense; así como algo más de un 2 % para Gerson Gutiérrez, de Alianza por la República (APLR); y un 1,70 % para Mauricio Orué, del Partido Liberal Independiente (PLI), respectivamente.

No obstante, estos datos se han asumido como falsos, pues los magistrados del CSE son también militantes del partido y, además, tanto los medios nacionales como la propia ciudadanía han podido comprobar la escasa participación en los centros de votación.

De hecho, fue la propia oposición la que animó a no votar: «Si Ortega le ha quitado el derecho a la ciudadanía a ejercer su derecho, a elegir quiénes van a ser sus autoridades, el pueblo tiene el derecho de abstenerse de llevar a cabo su voto, sobre todo porque todo el sistema está viciado». Así incitaba a ello Alexa Zamora, miembro del consejo político de Unidad Nacional Azul y Blanco, la formación integrada por más de 43 organizaciones sociales que, desde su nacimiento en 2018, pretende alcanzar la democracia y el respeto a los derechos humanos mediante el derrocamiento democrático de Ortega.

Asimismo, la oposición advertía que el simple hecho de asistir a ejercer el derecho a voto supondría la manipulación de las elecciones “para consolidar y respaldar los resultados que Ortega ya tiene listos”, como aseguró Zamora.

En cambio, no todos los candidatos contrarios al presidente coincidían en incitar a la abstención. “Al único al que favorece es al candidato del oficialismo (Ortega)”, afirmó Gerson Gutiérrez.

Como ha denunciado Zamora, Ortega impulsó con anterioridad medidas “represivas” para garantizar su victoria. Una de ellas fue la ley de ciberdelitos, denominada “ley mordaza”, que pretendía castigar con cárcel a quienes, en opinión del Gobierno nicaragüense, publicasen “noticias falsas”. Otro ejemplo es la Ley de Agentes Extranjeros, que bloquea la financiación y donaciones internacionales a la sociedad civil, ONG, periodistas y opositores al Gobierno.

La que más impacto ha tenido es la reforma electoral aprobada el 4 de mayo de este año, por la cual se obstaculiza la presentación de candidaturas opositoras, así como la observación internacional del proceso. Fruto de esta ley es también el control total del Gobierno sobre el CSE.

 

El repudio internacional
Son muchos países los que han negado la validez de estos comicios, empezando por Joe Biden, presidente de Estados Unidos, quien lo denominó como “pantomima”.

Costa Rica fue también uno de los primeros países en señalar la “carencia de condiciones y garantías democráticas”. Este es, además, el país que más exiliados nicaragüenses acoge.

Por su parte, el jefe de diplomacia europea, Josep Borrel, ha asegurado que se llevaron a cabo “sin garantías democráticas” y sus resultados “carecen de legitimidad”. Asimismo, ha mandado un mensaje a Ortega: “Devuelva la soberanía de Nicaragua al pueblo nicaragüense, que es su legítimo dueño”.

España ha continuado en esa línea. El ministro de Asunto Exteriores, José Manuel Albares, ha comunicado que las elecciones carecen de garantías y ha reclamado a Ortega la liberación de los opositores encarcelados.

Pero, a pesar del rechazo, hay voces que apoyan al presidente nicaragüense. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, felicitó, con seis horas de antelación a los resultados oficiales, a Ortega.

 

Pero, ¿y antes?
No son los primeros comicios fraudulentos que sufre el país. Ya en 2016 las elecciones se consideraron un engaño.

En abril de 2018, los nicaragüenses decidieron transmitir su preocupación por diversos asuntos mediante manifestaciones, las cuales acabaron por demandar la renuncia de Ortega como presidente. Sin embargo, estas propuestas fueron reprimidas violentamente, dejando alrededor de 400 personas fallecidas.

 

Mª Luisa Muñoz. Jefa de redacción y redactora.

“Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”. George Orwell

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